miércoles, 2 de febrero de 2011

Jesús me quiere

Antes de comenzar con esta nueva crítica, me gustaría hacer una pequeña aclaración. A estas alturas del blog, es fácil averiguar que lo mío no son los resúmenes. No me gusta resumir un libro, o quizás se deba a una incapacidad de síntesis, teniendo en cuenta, además, que no puedo destriparlo... Así pues, prefiero copiar la sinópsis de cualquier página de venta de libros donde, de una forma breve, puedes hacerte una idea de la temática del libro y, de esta manera yo, proceder a lo verdaderamente importante: hablar de lo que me ha transmitido y aportar mi humilde valoración crítica.

SinópsisMarie tiene un gran talento para enamorase del hombre equivocado. Poco después de que su boda haya sido cancelada, conoce a un carpintero. Es un hombre diferente a todos los que ha conocido antes: sensible, atento, desinteresado. Desafortunadamente, en su primera cita él le confiesa que es Jesús. Al principio, Marie piensa que está completamente loco, pero poco a poco se da cuenta de que su historia es cierta. Se ha enamorado del Mesías, que ha venido a la Tierra poco antes del Juicio Final. Marie deberá hacer frente no sólo al fin del mundo, previsto para el próximo martes, sino a la historia de amor más descabellada de todas las que ha vivido.


En mi segunda entrada del blog ya hablé de un libro de este autor, David Safier, Maldito Karma. Como podéis leer si os pasáis por la entrada, el libro me dejó prácticamente indiferente. Sí, es gracioso. Sí, en ocasiones incluso ingenioso. Sí, también entretiene. Pero no aporta ese plus necesario para que una novela te deje huella. Será porque el tema de la reencarnación siempre me ha causado mal rollo, o porque la novela está plagada de topicazos acerca de las relaciones matrimoniales o materno-paterno-filiales, pero el caso es que a mi no me dejó, para nada, impactada.

Ya en el momento que escribí esa segunda reseña, sabía que David Safier había escrito otra novela con el llamativo nombre 'Jesús me quiere', pero debido a mi chasco con 'Maldito Karma', quería valorar si valía la pena o no leerla. El caso es que a los pocos días ya tenía el libro en mi Kindle (ebook para los inexpertos), pero decidí antes leerme otros. Finalmente, agobiada con los exámenes y con ganas de leer algo rápido y cómico (para drama ya están los exámenes de antropología política o derecho penal), recurrí otra vez a Safier. Y, para mi sorpresa, esta vez no me dejó con tan mal sabor de boca como con la primera novela. Será que con 'Maldito Karma' mis expectativas eran altas, quizás demasiado altas, y por eso luego no me sorprendió como he leído que sí hizo a muchos otros lectores. Ya se sabe que cuando un libro se eleva fácilmente en la lista de libros más vendidos y corre de boca en boca con críticas tan magníficamente magníficas, tiende a desilusionar al que ha confiado demasiado en la calidad de la obra.

Con 'Jesús me quiere' no había expectativas, ni altas ni bajas. Esperaba, simplemente, que me entretuviera (a falta de algo decente en la tele) en los ratos muertos entre apunte y apunte. No obstante, me encontré con algo mejor, algo que no esperaba: con más estrofas divertidas de las que esperaba, con más chistes graciosos (que es lo que de normal se le pide a un chiste, que tenga gracia), con menos topicazos (aunque menos no significa 'ninguno'), con personajes más reales y con un final más apropiado y más cargado de mensaje que el de 'Maldito Karma'. Sé que nado a contracorriente con esta crítica, pues he leído en distintos blogs y páginas de lectura, muchas más opiniones a favor de 'Maldito Karma' que de 'Jesús me quiere', pero para gustos están los colores y los libros, que hay muchos más que colores.

El libro, de 304 páginas, se lee en dos sentadas. Engancha desde la primera página, pues el personaje de Marie y sus reflexiones sobre la vida no dejan a nadie indiferente. En el momento en el que conoce a Jesús y descubre que es el verdadero Mesías, empieza a reflexionar sobre la religión, la vida, la Biblia, sus buenas y malas acciones, las consecuencias de las mismas, etc. Y es con estas reflexiones con las que más me he reido.

Considero que el libro no puede ser considerado como una burla hacia la religión cristiana, sino una simple reflexión sobre el sentido de la fe y sobre estar bien con uno mismo y, sobre todo, con el prójimo. Es cierto que mi opinión puede someterse a cierta 'cuarentena', teniendo en cuenta que me declaro agnóstica, y que lo recomendable en este caso sería escuchar la opinión de una persona vedaderamente creyente (intentaré hacer llegar el libro a un par de conocidos que lo son y modificaré la entrada para introducir sus observaciones).

Volviendo a las reflexiones de Marie, he de decir que me he sentido identificada con alguna de ellas. Muchas se me han pasado por la cabeza en algún momento de mi vida. Una de ellas es la siguiente:

'-¿Cómo dice la Biblia?- pregunté entonces-. Ah, sí: <<No alberguéis ningún temor en vuestros corazones. Vivid sin miedo al castigo o al fuego del infierno. Haced el bien a vuestros semejantes porque ése es vuestro libre deseo y aunque sólo sea por vosotros mismos, porque vuestra vida será así más rica y hermosa.>>
Joshua calló un momento. Luego dijo:
- Eso... eso... no está en la Biblia.
- ¡Pues debería!- dije, y con ello dejé bien claro mi punto de vista.'

El libro está plagado de este tipo de reflexiones, aderezadas con un toque de humor. Quizás sean las partes que más me hayan gustado del libro.

Además de Marie y Jesús (Joshua en su versión carpintero humano), los protagonistas, en el libro hay otros personajes interesantes, como son:

- Kata, la hermana escéptica de Marie, a la que está muy unida, sobre todo a raíz de la grave enfermedad por la que ha pasado la primera.
- El padre de Marie, que acaba de encontrar el amor en una joven, Swetlana, de 25 años bielorrusa, madre de una niña pequeña, fruto de una relación anterior.
- Silvia, la madre de Marie, liberada desde el divorcio con el padre de la protagonista, y licenciada en psicología (lo cual saca a veces de quicio a su hija).
- Gabriel, el pastor de la Iglesia de Malente, el cual no acaba de confiar en Marie, viendo en ella una persona poco recomendable alejada de la fe de Dios.

En definitiva, me parece un libro interesante para hacer una pequeña reflexión (creo que estoy utilizando muchas veces la palabra reflexión y sus derivados...) sobre la fe que nos mueve a ser buenas personas. En mi opinión, cada uno lo llama como quiere, Dios, Buda, razón, alma, humanidad..., pero lo importante es sentirse bien con uno mismo y con los demás. Saber que puedes dormir con la conciencia tranquila porque has tratado a los demás como te gusta que te traten a ti. Y es difícil, muy difícil, porque nuestro egoísmo natural e irracional nos empuja muchas veces a satisfacer nuestras ansias de venganza, de poder, de notoriedad, de felicidad a toda costa. Es ahí donde el carácter se nos agria, donde notamos que algo dentro de nosotros chirría y no sabemos, de primeras, la razón. Muchas veces, la mayoría de las veces diría yo, buscamos el culpable de nuestros males fuera de nosotros mismos. No nos paramos a pensar que son nuestros propios pensamientos, nuestros propios deseos insaciables, los que nos abocan irremediablemente a una sensación de vacío, de infelicidad, de irritabilidad, que no nos gusta, ni a nosotros, ni a nadie.

Sé que mi discurso suena un poco budista (por aquello de dejar de desear cosas, para así lograr la felicidad), pero tampoco es lo que pretendo. Es necesario tener inquietudes, tener ambición, tener deseos, pero no a costa de todo y de todos, y tampoco a costa de nuestra propia felicidad (a veces elegir bien, no es elegir lo que más feliz nos hace a corto plazo). Eso es lo que explica muy bien el libro.

No podemos quedarnos únicamente con nuestra visión y creer que es la correcta, creernos los únicos poseedores de sentimientos ('no juzguéis y no seréis juzgados'). Así pues, busquemos la respuesta en el cristianismo, en el Islam, en el budismo, en el judaismo o simplemente en el ateísmo o agnosticismo más radicales, el camino de todos los hombres es sobrevivir, conviviendo con el prójimo, lo más felices posibles.

Y bueno, después de esta reflexión medio psicológica, medio filosófica, y algo teológica (no es para menos), puedo dar por concluida esta nueva crítica literaria, la cual se ha extendido más de lo que esperaba.

Y es que a veces los libros sorprenden, no por su calidad, pero sí por su mensaje. Un mensaje que a algunos les habrá pasado desapercibido y que a otros nos da para rellenar líneas y líneas de un blog.

Nota global: 7,5

Cita: 'Al cabo de un cuarto de hora, quitamos la película y miramos La última tentación de Cristo, de Martin Scorsese. Me gustó mucho más que las dos anteriores: en ésta, Jesús era de verdad un hombre. Vale, un hombre neurótico. Pero un hombre. ¿Quién no acabaría así con un padre tan dominante?'

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